“Educare” y “educere” son dos verbos latinos que constituyen
las dos posibles etimologías del vocablo “educación”. Más
allá de una simple curiosidad lingüística, estos vocablos se han convertido
en el fundamento teórico de dos modelos educativos diferentes con dos enfoques bien distintos sobre educación.
La
versión “educare”, que
significa “conducir” y también “introducir”. En
este modelo la educación se trata de conducir al alumno hacia determinadas
metas marcadas por el maestro. La educación consistiría esencialmente en “meter
cosas” en el alumno, llenar su cerebro de conocimientos, con especial hincapié
en la memorización. Constituirá un trasvase de información.
Por otro
lado encontramos “educere”, que
significa “sacar afuera”,“extraer” . Como
podemos observar se centra en todo lo contrario de lo anterior .Pretende
conseguir que el individuo haga salir lo que tiene dentro, es decir conectar
los antiguos conocimientos con los nuevos que va adquiriendo.
Educar es
algo complejo y de una labor continuada a lo largo del tiempo, lo que hace que
sea necesario “conducir” a la persona sobre unas pautas académicas, de comportamiento,
éticas, morales… y también es necesario enseñar a esa persona a que sea capaz
de “extraer” todo lo que lleva dentro para poder emplearlo en las situaciones
con las que se vaya encontrando durante
su vida. En mi opinión, considero que no es necesario decantarse por uno de los
dos enfoques anteriores para definir
la educación. Considero que ambos modelos educativos son complementarios y necesarios a la
hora de seguir unas pautas para educar a una persona.

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